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febrero 23, 2015

Afganistán y el Milagro del Cricket (parte 2): Las Mujeres



Hace unos días apareció una nota por este mismo blog que hablaba del “milagro” que en lo social había logrado el deporte del cricket en Afganistán. El mismo constaba en el rápido crecimiento que ha tenido en dicha nación y la forma en como ha cambiado la vida de los afganos, tanto de quienes lo practican como de los que lo siguen. El artículo a continuación puede servir como una prolongación de aquel pero enfocado en uno de los sectores de la población afgana más maltratada en los últimos años: las mujeres.
 
 
 
La hostilidad hacia las mujeres en Afganistán

Es bien sabido en el mundo occidental que las naciones musulmanas tienden a ser un poco duras e inflexibles respecto a las mujeres. Sus derechos son violentados y las libertades más básicas les son inaccesibles. Claro, no todos los países son iguales y no los meteremos a todos en el mismo saco.

Uno de los reportajes más horribles que he leído en mi vida data del año 2000 y relataba sobre la forma en que el régimen talibán trataba a las mujeres en Afganistán. De hecho se podría considerar a la sociedad de ese país como la más machista del mundo. Ahora imagínense, en un país donde las mujeres deben luchar para tener acceso a cosas tan básicas como la salud o la educación ¿Qué tan difícil puede ser aspirar a practicar un deporte y también destacar en él? 

Son miles los casos de mujeres que han sido torturadas, salvajemente golpeadas, mutiladas o quemadas vivas, también aquellas obligadas a casarse a edad temprana, que han sido violadas o vendidas para ponerlas a trabajar como prostitutas, un estudio demuestras que el 50% de las féminas afganas se casan o se comprometen a la edad de los 12 años y el 60% ya está casada a los 16, el 80% son obligadas a casarse con hombres mucho mayores que ella, algunos ya mayores de sesenta años (2). Esto no solo atenta contra su libertad de elección sino que también afecta su vida en general: debido al matrimonio se ven obligadas a abandonar sus estudios y también son madres durante la adolescencia, lo que trae problemas de salud para ellas y sus niños, ya que el riesgo de muerte durante el embarazo o en labor de parto es cinco veces mayor en chicas menores de catorce años que en mujeres adultas (2). En la capital Kabul es común que niñas sean atendidas poco después de su matrimonio en estado de shock debido a excesivo sangramiento y trauma psicológicos. Su corta edad también las hace blancos fáciles de abusos sexuales tanto por parte de sus “esposos” y los familiares de este. (2)

Lamentablemente esta escena es comun en Afganistán

Las cifras también son alarmantes en materia educativa: sólo 40% de las niñas afganas asisten a la escuela primaria y nada mas el 5% continúa estudios más allá del sexto grado. Algunas familias consideran innecesaria la formación escolar para niñas y las pocas escuelas femeninas que existen son blancos de ataques terroristas: han sido quemadas, bombardeadas, los maestros amenazados de muertes o asesinados y las niñas en camino hacia y desde la escuela han sido víctimas de ataques violentos. (1)

Hay esperanza para el futuro

Como resultado la inmensa mayoría de las mujeres en este país viven aisladas del mundo dentro de sus propias casas. Algunas solo salen si son acompañadas por un familiar masculino y en la mayoría de las ciudades éstas llevan la trágica “burka”, un tipo de vestido que las cubre todas. (1)

Mujeres con burkas

En su condición humana, la mujer es considerada solo “medio ser humano”, su testimonio equivale el 0.5 del de un hombre y en casos de custodias, los niños son entregados al padre. (1)

Pero ya los talibanes no están en el poder. Desde que el mundo occidental tomó control del país ¿Ha cambiado en algo la situación de las mujeres? Al menos la constitución afgana, aprobada en 2004, reconoce la dignidad de la mujer:

“Los ciudadanos de Afganistán –tanto hombres como mujeres- tienen iguales derechos y deberes frente a la ley”

Por ejemplo, antes de la llegada de ellos había mujeres que trabajaban como maestras o enfermeras pero  cuando estos ascendieron perdieron el derecho al trabajo, obligando a muchas de estas mujeres a lanzarse a las calles y dedicarse a mendigar o vender sus cuerpos para sobrevivir. Algunas que habían alcanzado algún grado de “riqueza”, se vieron en la necesidad de vender sus pertenencias. Pero desde la caída del horrible régimen de los talibanes estas han recuperado el derecho al trabajo digno y remunerado pero “solo” si sus familiares masculinos lo permiten. Sin embargo en un país con elevados índices de desempleo, muchos piensan que darles trabajo a las mujeres les quita empleo a los hombres.

Al menos, ya algunas han recuperado el derecho a trabajar

Así como ha habido avances, ha habido retrocesos (dos pasos hacia adelante, uno hacia atrás). En 2009 el presidente afgano firmó una ley que aunque inconstitucional ha tomado efecto legal. Esa reforma le niega a las mujeres el derecho de dejar sus casas a menos que sea por propósitos “legítimos”, les prohíbe recibir educación o trabajar sin permiso de sus esposos, le niega la custodia de los niños a las mujeres en caso de divorcio, prohíbe a las mujeres heredar bienes inmuebles de sus esposos y lo más horrible de todo: la violación es legal si la mujer es violada por su marido. (2)

En lo educacional, si ha habido mejoras: desde 2002 el número de niñas que reciben educación formal aumentó en un 30%, sin embargo millón y medio de ellas sigue sin recibir tan elemental derecho. Las niñas componen el 34% de la población en escuelas primerias según la UNICEF. (2)

Niñas afganas estudian cada día mas

El número de mujeres casadas a edad temprana se ha reducido. Legalmente ninguna mujer puede casarse antes de los 17 y aquellos que quieras casarse con una chica menor a esa edad pueden hacerlo pero sin derecho a recibir acta de matrimonio, pero esto no impide a aquellos pervertidos que igual lo hacen.

La situación de las mujeres en los últimos treinta años ha sido tan dramática que muchas de ellas recurrían a la “auto-inmolación”, el tope fue de 350 casos por año y se ha logrado reducir a 70. (2)

Aunque consegui imagenes de la "auto-inmolacion", no me atrevi a ponerlas, son sumamente fuertes

La OTAN ha mostrado estadísticas también interesantes (1): para 2012 el parlamento afgano tenía 90 miembros mujeres, tres féminas había en el tren ministerial y había directores femeninos en 27 de 31 ministerios, de 1472 jueces 142 eran mujeres y el número de mujeres en las Fuerzas Afganas de Seguridad Nacional era de 1500. (1)



Las Mujeres Afganas y el Cricket


Por supuesto, a las mujeres se les prohibió también la práctica de deportes. Sin embargo han sido un poco flexibles respecto a las mujeres que juegan cricket. La artífice de todo esto  ha sido una joven que se ha enfrentado a creencias de edad milenarias y a cientos de obstáculos solo para cumplir su sueño y el de sus pares: Diana Barakzai, quien con solo 24 años (mi edad) ha luchado contra viento y marea por los derechos de las mujeres en su país Afganistán.




La práctica de deportes por parte de féminas les puede causar a estas serios problemas. Sarah Fane, presidente de la Afghan Connection, una organización caritativa británica destinada a fomentar la educación, salud y deporte en este país dice que “algunas de las chicas (que practican deporte en Afganistán) ni siquiera le dicen a sus hermanos y la mayoría juega con bufandas, largos pantalones y camisetas amplias. También debemos asegurarnos que donde jueguen sea un lugar seguro, amurallado si es posible, si no, puede haber problemas” (3). Andy Sellins, presidente de la organización Cricket for Change también recuerda: “si las mujeres eran vistas en los campos jugando con hombres, eran llamadas prostitutas” (3).

Diana Barakzai, nacida en 1990, al igual que la mayoría de los cricketeros[i] afganos, conoció el juego en Pakistán, a donde su familia había huido escapando del régimen talibán en 1999. Ha jugado cricket por influjo de sus hermanos, quienes le enseñaron a jugar. En 2009 su familia regresó a Afganistán y desde entonces ha impulsado la práctica de este deporte entre las mujeres. Barakzai cuenta con el invaluable apoyo de su padre, quien convirtió una sección de su patio en un parque de cricket para que ella y sus otras tres hermanas jugaran el juego que las apasiona. Y es que las cuatro juegan cricket y son entrenadoras. Diana ha dicho:


“Si las cuatro no habríamos podido comenzar a jugar ni a apoyar el cricket femenino en Afganistán, estoy segura de que nadie siquiera habría hablado al respecto”.


Barakzai confirma lo que hemos venido diciendo acerca del impacto positivo del deporte en la sociedad:

“Los deportes son el evangelio de la paz” (3)


Pero lamentablemente el cricket de mujeres no recibe el mismo apoyo del de los hombres, como la misma Barakzai ha dicho:


si recibiéramos el mismo apoyo, estoy segura de que también tendríamos un brillante equipo de cricket de mujeres en el futuro cercano” (3)


En 2010 Barkzai hizo realidad la primera parte de su sueño: la selección nacional de Cricket femenino fue formada, aunque en diciembre 2014 el propio presidente del Comité Afgano de Cricket negó su existencia (4). Poco después de su formación el equipo viajó a Tayikistán para enfrentar a dicha selección y contrario a los pesimistas ganaron el enfrentamiento. (5)

Diana

Barkzai recuerda que cuando comenzó en su tarea, ella misma debía ir a las casas de las muchachas para pedir el consentimiento de sus familiares y dejarlas jugar.  Como ella misma admite:

“Los derechos de las mujeres aquí solo existen en los slogans y en los papeles, la realidad permanece igual. Sin embargo, no todos los hombres son iguales. La mayoría de los afganos nos apoyan y aprecian nuestros infatigables esfuerzos de traer laureles a nuestro país. Son los elementos extremistas los que están dispuestos a amenazar nuestros sueños, quieren que las mujeres se mantengan enjauladas en las cuatro paredes de su casa, pero los tiempos han cambiado y las mujeres afganas han roto las cadenas” (5)

Barzkai es sincera en sus declaraciones, nada limita su libertad de expresión y así ataca al Comité Afgano de Cricket como al internacional:
“Ni siquiera el Comité Internacional de Cricket le presta atención a nuestras súplicas, lo único que hacen es anunciar nuevos proyectos que nunca nos ayudan. Y siendo honesta, no hemos visto nada de nuestro propio comité. He renunciado [a su cargo como capitana de la selección] muchas veces debido a la frustración y la decepción pero ellos siempre la rechazan porque buscan su propio beneficio. Queremos un presupuesto aparte para el cricket femenino” (5).

También:

“Ellos [el comité] no apoyan el cricket femenino aun cuando tengo 3.700 chicas que juegan cricket en todo el país” (4).

Entre esas chicas destaca Romina, su hermana menor


En abril de 2014 Barkzai finalmente renunció a su cargo y el equipo fue disuelto. Según lo dejó a entrever Nasimullah Danish, la razón se debió a amenazas de los talibanes:

“Ellos me dijeron: “no deberías promover el cricket femenino, no está en el Islam ni en la cultura afgana y si lo haces, no seremos responsables por tus jugadores” (4).

El cierre del equipo no ha significado tampoco el cese de donaciones en pro al desarrollo del cricket femenino y en junio pasado la Embajada de Estados Unidos donó 450.000 dólares para el desarrollo de un programa de entrenamiento e intercambio con Pakistán e India (4) (¿A que otros países se les podía recurrir?).

Pero la partida de Barkzai no se da sin antes un poco de escándalo. Aparte de la misoginia y supuestas amenazas de los talibanes, en su despedida Diana se quejó de la conducta de algunos oficiales del comité hacia algunas de las mujeres que componen el equipo.

Según ellas, algunos de los oficiales del CAC (Comité Afgano de Cricket) han buscado favores “ilícitos” de estas chicas, quienes se han mostrado indignadas por ello (6).


Diana hizo la denuncia por sus jugadoras durante la rueda de prensa en la que anunció su renuncia en compañía de su hermana. Acusó al CAC de tratar con frialdad e indiferencia los requerimientos del equipo y denunció que la organización ha recibido fondos para el desarrollo del cricket femenino pero que ellas no han visto un céntimo de ese dinero. Según ella, los oficiales les dicen en la cara a las muchachas que se vayan a sus casas, que el cricket no es para mujeres, que no hay lugar para ellas. Barakzai solicitó la intervención del presidente en la directiva del comité y cambiar los actuales directivos y traer profesionales que sí ayuden al cricket femenino, pero nada ocurrió y por tal razón renunció, sus palabras textuales: “ya no lo soporto más”.  

Barakzai el dia de su renuncia

Es una necesidad, de acuerdo a Barakzai que el cricket femenino en Afganistán sea dirigido por un organismo aparte:

“La actual administración del cricket femenino anhelan que las mujeres que juegan cricket empaquen y así excusarse ante el ICC alegando que la situación no es buena para el cricket de mujeres” (6)

En medio de todas las controversias, el equipo de mujeres es ampliamente apoyado por los fanáticos al cricket en esta nación de medio oriente. Barkzai sabe que sus acusaciones y acciones pueden desencadenar la ira y venganza de sectores extremistas, pero está “preparada”. Solicitó la intervención del presidente de la república en el caso, de lo contrario, iría a huelga de hambre. Barakzai fue terminante en sus últimas palabras:

“Lucharé hasta el final, debemos luchar por nuestros derechos.” (6)




Fuentes consultadas:




[i]Cricketero”, castallanización de “cricketer” (jugador de cricket)


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