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junio 04, 2014

Top 10: Las Mejores Selecciones que NO ganaron el Mundial (Parte II)

Primera parte aqui.

5. Francia 1982 



Michel Platini, es junto a Eusebio y Cruyff, quizás (no soy experto del tema), los futbolistas más importantes de la historia que no pudieron levantar la copa del mundo. Cuando me gustaba el fútbol, Francia era una de mis selecciones menos favoritas, en serio: nunca la apoyé, es más, me enfureció que ganaran el mundial de 1998. Sin embargo entre 1982-1986, fue la primera generación de oro del fútbol francés, semifinalistas mundiales en dos ocasiones y ganadores de la Euro en 1984.


En 1982 los franceses llegaron a España con un equipo construido alrededor del genio de Platini, quien admirablemente jugaría todo el mundial con molestias en el pie. Los Franceses quedaron en el grupo D con Inglaterra, Checoslovaquia y Kuwait.

Tras un debut oscuro en el que cayeron derrotados 3-1 ante los anglosajones, los bleus se recuperaron y derrotaron a Kuwait 4 goles por 1 y finalmente un empate a uno le bastó para pasar a la segunda ronda de grupos.

En la segunda ronda, Francia venció a Austria 1 gol por cero y aseguró su pase a la semifinal con goleada de 4-1 contra Irlanda del Norte. Fue entonces cuando se daría uno de los encuentros más memorables de todos los tiempos: la semifinal contra la todopoderosa Alemania, cuyo argumento era potencia, el de los franceses, corazón.

Michel Platini
El juego arrancó con la presión agobiante de los alemanes sobre la portería gala, eventualmente sería Alemania la que abriría la pizarra con gol de Littbarski en el minuto 17.

Francia lejos de amilanarse y echarse hacia atrás, respondió con la mejor de las defensas: el ataque. Se echaron hacia adelante, a atacar la porquería de Schumacher. La presencia azul en el área bávara produjo falta que fue cobrada por Platini en el minuto 26.

En el minuto 53 ingreso a la cancha el mediocampista francés Patrick Battiston, para robustecer esa área del esquema galo. Diez minutos después, en una jugada a balón alargado, el portero alemán Toni Schumacher golpearía de forma violenta e intencional a Battinson, con tal contundencia que este quedó tirado en el suelo, con conmoción cerebral, una vértebra fracturada y dos dientes rotos. Mientras lo atendían Schumacher se puso a jugar con el balón solo en el área. Su indiferencia le valió ser pitado cada vez que en adelante tocara el balón. Battinson fue trasladado a un hospital. Por supuesto, no se pitó la falta. 

Momento de la agresion a Battinson


El juego siguió con el feroz ataque de los franceses que amenazaron con sentenciar el partido pero no pudieron, en consecuencia el juego se fue al alargue. A los 2 minutos de prórroga los franceses rompieron el empate y a los 8 un gol desde fuera del área de Alain Giresse, puso el 3-1 a favor de Francia. Alemania parecía liquidada.

Sin embargo, al minuto 102 acortaría distancia y al minuto 108 Alemania logró el empate. Ahora todo se decidiría en los penaltis. Se alargaron hasta el penal 6, en el que Schumacher detuvo el tiro Bossis y posteriormente Horsch Hrubesch rompería las redes para darle el triunfo a los alemanes. Así pues, uno de los mejores equipos de todos los tiempos, se quedó corto en su camino a ganar el mundial.



4. Holanda 1974


Los creadores del fútbol total deslumbraron el mundo del futbol en 1974 pero no pudieron levantar la
copa de campeones. Para muchos, el equipo holandés de los setenta es el mejor equipo de todos los tiempos. De la mano del técnico Rinus Michell y comandados por Johan Cruyff, Holanda mostró al mundo su “fútbol total”, el cual injustamente sigue sin ganar un mundial.

Holanda quedó ubicada en el grupo C, debutó con victoria de 2 por 0 frente a Uruguay en el siguiente encuentro empataron a 0 con Suecia y consolidaron su pase a la segunda ronda de grupos con un aplastante 4-1 sobre Bulgaria.

Hasta ese momento Holanda era solo un buen equipo, las cosas cambiaron en la segunda ronda cuando destrozaron, en el primer encuentro, a Argentina, con marcador de 4 goles por 0. En su segundo desafío aplicó otro blanqueo, a la Alemania del Este, dos goles por 0, eliminándola del mundial al mismo tiempo que Brasil hacía lo mismo con Argentina.

Llegó el momento entonces de enfrentar al campeón regente, Brasil. Luego de una primera mitad en blanco para los dos bandos, Holanda se puso al frente en el minuto ’50. Era la sorpresa, todos daban a Brasil como favorito para detener a la gran Naranja Mecánica, pero en el minuto ’65 la estocada final vino en las piernas de Cruyff y Holanda era finalista.

Para el encuentro final, Holanda llegó como el favorito de los aficionados alrededor de todo el globo terráqueo, menos del lugar donde se jugaría, su rival era la local Alemania Occidental, liderada por Franz Beckenbauer y Gerd Muller.

Holanda se adelantó en el propio minuto ‘2 con gol de penal de Johan Neeskens. El adelanto vino muy temprano, los holandeses se confiaron pero los alemanes no desesperaron y sucesivos intentos de penetrar la portería naranja, finalmente al minuto 26 vino el empate mediante gol de penal de Paul Breitner.

Cultores del futbol total

A partir de ahí, Alemania con su futbol táctico se hizo del control del balón y al minuto 43 vino el gol de Gerd Muller, quien además batía el récord de más goles en un mundial, arribando a 14 y destronando la marca de 13 del francés Jean Fontaine.

El segundo tiempo se vio marcado por el dominio de Alemania quien supo controlar el balón y la ventaja y los infructuosos contrataques de Holanda, que a pesar de tener uno de los mejores equipos de todos los tiempos, no pudo ganar el bonito, el que decidía todo. La historia se repetiría en 1978, 1998 y 2010, Holanda con grandes equipos, se quedó corto nuevamente.


3. Brasil 1982 


Aunque esta selección de Brasil no llegó siquiera a semifinales, ha sido uno de los mejores equipos de la historia y según varios entendidos, la última escuadra brasileña en jugar al estilo brasileño.

Este era un equipo de Brasil comandado por Zico y acompañado por Sócrates, Falcao, Cerezo, Junior y Eder. La alineación era considerada aun mejor que aquella que ganó el mundial de 1970, era un equipo temido que amaba anotar goles hermosos. Alegre, vistoso, irreverente y creativo, así era su estilo de juego.

Brasil llegó a España encuadrado en el grupo F. En su debut, los cariocas vencieron 2 por 1 a la Unión Soviética, remontando déficit con goles de Sócrates y Eder. En el segundo enfrentamiento destrozaron a Escocia con pizarra de 4 goles por 1 y en el último encuentro de la primera ronda hicieron trizas a Nueva Zelanda 4 por 0.

De esa forma Brasil avanzó a la segunda ronda de grupos pero quedó en el grupo de la muerte con Argentina e Italia. Los italianos vencieron a los argentinos en el primer juego poniéndolos al borde de la eliminación la cual fue concretada por los Cariocas, que vencieron a los albicelestes 3 goles por 1, con anotaciones de Zico, Junior y Serginho.

Fue entonces cuando el dios de la injusticia que gobierna el futbol (no todo el tiempo, lo tengo claro), hizo gala de sus poderes. 

La Verdeamarella de 1982


Italia y Brasil se enfrentaron para decidir el clasificado por el grupo 3 a las semifinales. Brasil había llegado a base de potencia, con la excepción del encuentro contra los rusos, todos los juegos cariocas habían sido abiertos, habían anotado 13 goles y solo habían permitido 3, era evidente que Brasil era una máquina de ataque. Por el contrario Italia había tenido una presentación poco más que gris, en la fase de grupos no ganó ningún encuentro, pasó a base de empates, uno 0-0 contra Polonia y empates 1-1 contra Perú y Camerún y su primera victoria vino contra Argentina, con un cerrado 2-1.

Llegó entonces el momento en el que la Máquina Verdeamarella se enfrentaba a la Muralla Azurri. 5 de julio de 1982, Estadio de Sarriá en Barcelona, en Venezuela mi madre estaba a una semana de dar a luz a su segunda hija, lo que se vio ese día es considerado por muchos el partido de fútbol más bonito de todos los tiempos.

A pesar de lo pálido de la fase de grupos italiana, el hecho de vencer a la campeona regente Argentina debió ser un aviso para los brasileños. Al momento de cantarse los himnos, los de Brasil se muestran alegres, los italianos no tanto. 

Zico era la estrella de aquella selección


En el minuto 5 se da la sorpresa, Paolo Rossi, sin goles hasta ese momento anota el primer tanto. Brasil no se queda atrás y el minuto 12 Sócrates marca el del empate.

En el minuto 25, nuevamente Paolo Rossi pone a Italia delante pero el empate brasileño viene en el minuto 68 con gol de Falcao. En ese momento Brasil estaba clasificada para las semifinales por el bendito gol average que estimula la especulación y el juego por resultados en el futbol. En el minuto 74, y con solo 15 minutos para terminar el juego, Paolo Rossi marca de tiro de esquina para poner a Italia adelante, el Brasil más poderoso de todos los tiempos estaba siendo eliminado.

En el minuto final, un cabezazo de Paulo Isidoro casi cruza las redes pero es detenido por el legendario Dino Zoff. Así, Italia dejó por fuera a la selección brasileña más completa de la historia. Paolo Rossi hasta ahora es el único en anotar un hat trick contra la canarinha. 

Paolo Rossi vencio a la canarinha

Luego Italia venció a Polonia en semifinales y luego a Alemania en la final, para ganar así su tercer mundial (1934, 1938, 1982).

Muchos concuerdan en que aquel Brasil amaba atacar pero odiaba defender y esa fue su perdición. Sócrates calificó el día en que Italia eliminó a Brasil como el día en el que el futbol murió.

Tal vez si la Brasil de 1998 hubiese peleado la final un poco más y no se hubiese dejado ganar por Noruega en fase de grupos, habría estado en esta lista. 



2. Croacia 1998

En la internet hay muchos top 10 de equipos que NO ganaron el mundial. Ninguna incluye Croacia
de 1998, para mí de forma injusta. Quizás la inclusión de esta escuadra se deba más a razones sentimentales que a técnicas, pero no pude evitarlo.

El mundial de Francia en 1998 fue el primero que vi. Fue también el único que seguí con genuino amor e inocencia. Aquellos no eran tiempos buenos para la familia, recientemente en mayo de ese año había muerto nuestra abuela, quien sin miedo a exagerar era el centro de la familia Pineda. Así que cuando el mundial se inauguró el 10 de junio, fue un bálsamo, especialmente para los varones. Brasil arrancó como favorito, seguido por Argentina, Italia y en menor medida Francia. Otros equipos que se nombraban entre los favoritos eran Holanda, Inglaterra, Alemania y España. Para ese momento ya conocía la historia de los mundiales, por lo cual sabía los antecedentes de las 32 selecciones y tenía argumentos para pensar que esas 8 selecciones formarían el cuadro final, y de hecho casi lo hacen.

Hubo por supuesto selecciones sorpresa, por ejemplo, Noruega, quien venció a Brasil en el encuentro final de la fase de grupos para luego caer con Italia en octavos y Nigeria que ganó el grupo D por encima de España y Bulgaria para luego ser eliminada por Dinamarca en octavos, la cual a su vez fue eliminada por Brasil en cuartos (lo ven, España estaba encuadrada para por lo menos hacer el 8 final). Pero de todas esas sorpresas, ninguna se igualó a una humilde selección de nombre extraño y uniforme inusual: blanco a cuadros rojos: Croacia.

El domingo 14 de junio, creo que a eso de las dos, mi tía Irene (que en paz descanse) me llama para informarme que el último juego inaugural del mundial se iba a disputar: nuestra Jamaica (apoyábamos a todos los latinos), se enfrentaba a aquel país de uniforme inusual, era Croacia, quien como Jamaica, debutaba en mundiales (desconocía que Croacia era una ex nación yugoslava).

El primer tiempo terminó con empate 1-1, pero el segundo tiempo fue todo a cuadros, goles de Robert Proseinicki (a quien ya mencioné en el apartado Yugoslavo) y del eventual goleador del torneo, Davor Sucker, les dio la victoria a los croatas, quienes a pesar de lo triste que estábamos por la derrota jamaiquina, nos dejaron un buen sabor de boca. 

Davor Sucker


El segundo enfrentamiento de los croatas fue ante los debutantes de Japón. En esta ocasión mi corazón estaba de lado de los nipones, pues estos eran los productores de mis comiquitas favoritas y además solo perdieron por la mínima ante Argentina. Japón defendió bastante bien y la victoria croata solo vino al minuto ’77 con gol de… Sucker, por supuesto. Croacia y Argentina ya estaban en octavos. Argentina impuso su categoría y venció 1-0 a Croacia (tal vez por esta derrota, las demás listas no la incluyen entre los gloriosos perdedores).

Croacia quedó segundo en el grupo H y le tocaba enfrentar al ganador del grupo G, Rumania, que sorpresivamente había derrotado a Inglaterra (no puse a Rumania entre las sorpresas agradables del ’98, porque ya en 1994 habían tenido una participación decente). Pensábamos que entonces era todo para Croacia.

El encuentro de octavos (que no vi), fue según las reseñas, otro ir y venir de tantos que hay en el fútbol con más llegadas de los croatas que de los rumanos y tanto fue así que el único gol vino en el minuto 45+2 con penal cobrado por Sucker. Croacia pasó a cuartos a enfrentarse a Alemania. Creíamos entonces que era todo para Croacia.

Cuando ya teníamos todo preparado para ver una semifinal Francia-Alemania (yo había pronosticado una Italia-Alemania), en horas de la tarde del sábado 4 de julio, nos sentamos a ver el Alemania-Croacia.

Alemania vino con todo en los primeros minutos, dominaba el balón, llegaba más a la arquería rival y su experiencia y clase los apoyaba contra la inexperiencia croata. Sin embargo, antes de terminar el primer tiempo, Alemania se quedó con diez hombres, y en los minutos del alargue de la primera mitad, Robert Jarni abrió el marcador: Croacia 1 Alemania 0.

En el segundo tiempo, cuando no, un equipo se fue al ataque y otro a esperarlo. Los intentos sucesivos de Alemania de romper las redes croatas eran inútiles y al minuto 80, en un contragolpe, Goran Vlaovic anotó el segundo gol croata. Ahora la remontada parecía imposible para los Alemanes, quienes aun así siguieron subiendo hacia la portería croata pero en el minuto 85 Davor Sucker sentenció la goleada sobre los alemanes. Croacia estaba sorpresivamente en semifinales, el mundo era de todos los colores. 

Croacia dio la campanada en 1998 al eliminar a Alemania


En semifinales Croacia tuvo la mala suerte de enfrentarse a la local Francia, que llegaba invicta y venía de eliminar a Italia en cuartos.

Luego de un primer tiempo sin mayores contratiempos, excepto muchas llegadas de Zidane, en el mismo segundo tiempo, apenas comenzando, Davor Sucker abrió el marcador. Solo 44 minutos separaban a Croacia de la final del mundial, de medirse al Brasil de Ronaldo, pero no pasó ni un minuto cuando Lilian Thuran anotó la del empate.

Croacia estaba desconcertada. Jugaban ahora el empate contra el local y armaban jugadas inconcretas, tenían el balón pero no hilvanaban un ataque estructurado y ahí se adelantó Francia en el minuto 69 con el segundo gol de Thuran (los únicos de su carrera con los galos), luego Croacia fue más corazón que cerebro y todas sus llegadas al arco fueron estériles, Francia venció a Brasil en la final y Croacia se quedó con el bronce tras vencer a Holanda. 

La copa FIFA debio lucir ahí


Para mí, Croacia ganando el mundial de 1998 habría sido una historia muy bonita para la eternidad deportiva.


1. Hungría 1954


¿Les sorprendería si les digo que la selección más letal y poderosa en la historia del fútbol no ganó el mundial? Pues no solo su caída fue la sorpresa superlativa en la historia del certamen sino que fue el inicio de una larga tragedia que aún no ha terminado: Hungría de 1954 es el mejor equipo en la historia, que no ganó el mundial.

Cuando la final del mundial de Suiza 54 se llevó a cabo el 4 de julio, Hungría, uno de los finalistas acumulaba 32 partidos oficiales sin perder, una racha que comenzó en 1950 e incluía la victoria olímpica en 1952. Los Húngaros tenían un juego alegre y vistoso, con énfasis en el ataque y liderados por Ferenc Puskas. Inglaterra, potencia mundial de una categoría mayor a la de ahora, fue la primera víctima húngara y en las eliminatorias al mundial fue derrotado en suelo inglés 6 por 3, siendo la primera vez que perdían en casa ante otra selección nacional no británica. Luego en Budapest, los húngaros le metieron 7 goles y permitieron solo 1, para pasar al mundial.

Hungría quedó en el grupo B, con Alemania Occidental, Turquía y Corea del Sur. En el primer encuentro los poderosos húngaros, no solo ganaron, aplastaron a Alemania 8 goles por 3 y luego hicieron lo mismo contra los coreanos al meterle un contundente 9-0, clasificando automáticamente y haciendo innecesario enfrentarse a Turquía.

En cuartos de final, Hungría se enfrentó a Brasil. Fue ese un encuentro violento, que más parecía una exhibición de boxeo que de fútbol, con muchos expulsados, peleas, y hasta un brasileño herido en la cabeza de un botellazo, Hungría salió airosa en la hoy conocida como “Batalla de Berna” con marcador de 4 por 2.

En semifinales, Hungría se vio las caras con el campeón regente, Uruguay. Este encuentro fue muy diferente al anterior y se destacó por su limpieza. Hungría llegó a dominar el encuentro dos goles por cero cuando los charrúas sacaron la casta e igualaron el juego en los quince minutos finales, forzando a la prórroga en la que finalmente dos goles de Sandor Kocsis puso a Hungría en la final.

El rival sería Alemania. Aunque hoy es una potencia indiscutida del futbol, en aquel tiempo Alemania no era un equipo a la altura de Hungría, Uruguay, Inglaterra, Brasil o Italia. Su llegada a la final era sorpresa y dado que la misma Hungría la derrotó en el primer encuentro 8-3, la final parecía un trámite.

Los Alemanes ganaron la final con marcador de 3 goles por 2, en la mayor sorpresa en una final de la Copa del Mundo, al punto de ser llamado “El Milagro de Berna”. Sin embargo, hay un factor en el juego que quizás debe ser estudiado. El día anterior al encuentro, llovió bastante, el terreno estaba en muy malas condiciones con mucho lodo y los húngaros se presentaron con los zapatos habituales de ese entonces para jugar futbol, pero los alemanes saltaron al terreno con nuevas botas, una de tacos atornillados, lo cual le permitía a los alemanes una movilidad más cómoda sobre el terreno que a los húngaros. Otro factor que influyó fue que quizás los húngaros estaban confiados por los ocho goles del primer encuentro, pero en ese desafío Alemania no mostró a todos sus titulares.

Hungría abrió el marcador en el minuto 6 con gol de Puskas y al minuto 8 gol de Zoltan Czibor parecía indicar que todo iba a ser una paliza húngara nuevamente. Pero al minuto 10 Alemania reduce diferencia con gol de Max Morlock y ocho minutos después Helmut Rahn empató las acciones para los teutones.


El  juego continuó en un ir y venir dominado relativamente por Hungría, quien atacaba y Alemania defendía para luego contraatacar. Cuando el reloj cruzó el minuto 80 los alemanes parecían mas decididos a buscar la prórroga que el partido, pero en el minuto 84 un rápido contrataque terminó en gol de Rahn que le dio la ventaja a Alemania con apenas seis minutos por jugar.  En el minuto 88 el inquieto Puskas anotó gol, pero el árbitro lo anuló alegando posición adelantada. Así se completaba el Milagro de Berna (según el punto de vista alemán).

Para Hungría la desgracia no terminó ahí. El impacto de aquella derrota ha sido una carga que llevan desde entonces, pues mientras Alemania se ha consolidado como potencia de este deporte, ganando tres mundiales en siete finales y dos Eurocopas, Hungría cayó en desgracia gradualmente, no ganó más campeonatos internacionales, en 1956 el comunismo trajo el atraso a esta nación europea, en 1958 quedaron eliminados en la ronda de grupos, en 1962 en cuartos de final ante Checoslovaquia, en el ’64 cayeron en semifinales de la Euro ante la eventual campeona España, en el ’66 perdió en cuartos ante la Unión Soviética, en la Euro ’72 quedaron últimos y en sus últimos mundiales 1978, 1982 y 1986 solo ganaron 2 de sus 9 encuentros, resaltando la mayor goleada en la historia del mundial, un 10-1 sobre el Salvador en 1982.

Esta, señores, es la mejor selección de fútbol en la historia que no ganó el Mundial.

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