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enero 25, 2014

Vida y Pensamientos de Nikos Kazantzakis


Como bien dice la presentación de mi perfil, en este y en mi otro blog, soy adicto al béisbol y a la literatura. Al primero lo soy desde que tengo uso de razón y de hecho mis primeros recuerdos giran en torno a mí jugando pelota o viendo un juego por la television. El otro formó parte de mis aficiones a los quince años. Desde entonces mi alma deambula entre ambos. 

En estos ocho años de pasión literaria me he encontrado con varios escritores que han cambiado mi vida y la manera de ver las cosas, entre ellas contamos a García Márquez, Neruda, Rubén Darío, William Shakespeare y por supuesto James Joyce y Nikos Kazantzakis, muy especialmente este último quien ha sacudido los cimientos de mi espiritualidad. Por eso, dedico la primera entrada de mi blog, a hablarles un poco de él y a presentarles algunas de sus mejores frases. 


Nikos fue un escritor griego nacido en Heraclión, ciudad de la Isla de Creta, en ese entonces dominio del Imperio Otomano, el 18 de febrero de 1883 y debe la mayor parte de su fama a dos producciones cinematográficas de sus obras, la primera data de 1964, titulada Zorba, el Griego, basada en su novela Vida y Hechos de Alexis Zorba, y la segunda de 1988 La Última Tentación de Cristo basada en su libro La Última Tentación.  

En 1902 comenzó sus estudios de derecho en la Universidad de Atenas, carrera con la que nunca se sintió a gusto y desde 1907 los de Filosofía en la Universidad de París, siendo su tesis titulada: Nietzche sobre la filosofía del derecho y el estado. A su regreso a Grecia se dedica a la traducción de obras filosóficas.


Sikelianos
En 1914 Kazantzakis conoció al escritor Angelos Sikelianos, poeta y dramaturgo, un año menor que Nikos y cuyo nacionalismo influyó fuertemente en nuestra escritor. Juntos pasaron cuarenta días en el Monte Atos visitando la mayoría de los monasterios del lugar y llevando por ende una vida ascética. Al año siguiente ambos emprendieron un peregrinaje por toda Grecia. 

Los dos eran espíritus afines aunque con marcadas diferencias en su modo de ver la vida, mientras Sikelianos era un escritor optimista y con una obstinada fe en sus habilidades como escritor, Kazantzakis era taciturno y solitario, un hombre lleno de dudas y como el luego admitiría, enfocado más en el cráneo tras el rostro, todos ellos elementos fácilmente distinguibles en sus obras. 
 
Kazantzakis se casó en 1911 con Galatea Alexious y se divorciaron en 1926, volviéndose a casar en 1945 con Eleni Samiou. Entre 1922 hasta el día de su muerte Kazantzakis recorrió el mundo, visitando Francia, Alemania, Italia, España, Inglaterra, Chipre, Egipto, Israel, Checoslovaquia, China y Japón, dejando testimonios de estos viajes en diarios y libros, teniendo yo la suerte de haberlos leído en dos de ellos: Del Monte Sinaí a la Isla de Venus, libro especialmente dedicado a estos viajes, y El Jardín de las Rocas, novela inspirada en sus viajes por China y Japón. 

De todos sus viajes, y lamentablemente uno de los pocos de los que no he leído, el que probablemente tuvo mayor impacto en su vida fue el emprendido a Rusia en 1925. Kazanazakis llega a Rusia en esa época por la misma razón por la que todos los intelectuales de aquel tiempo se interesaban por ella: El comunismo. La ideología había sido descubierta por Nikos durante su estancia en Alemania, entre 1922 y 1925 y se convirtió en un gran admirador de Lenin aunque nunca se declaró abiertamente comunista o socialista, más si admitía una fuerte tendencia izquierdista. Estando en Rusia presenció la  ascensión de Stalin y gradualmente se decepcionó del estilo de gobierno comunista. Por aquel entonces, el nacionalismo de Kazantzakis había comenzado a declinar y ser sustituido por una filosofía más universal.

Albert Camus
En el año 1945 Nikos forma parte de la vida política griega fundando un pequeño partido de izquierda y forma parte del gobierno como ministro  sin cartera en 1946 pero renuncia al año siguiente.

En 1946 es nominado al Premio Nobel de Literatura perdiendo ante el Hermann Hesse, siendo nominado dos veces más, la última en 1957 año de su muerte, perdiendo por un voto con Albert Camus.

Kazantzakis es otro gran escritor que nunca ganó el Nobel.

En 1957, aun con leucemia, Kazantzakis decide emprender otro viaje, esta vez a Japón  y China pero su enfermedad se complicó en su viaje de regreso teniendo que ser trasladado de emergencia a Freiburg, Alemania, donde murió el 26 de octubre de 1957. Kazantzakis está enterrado sobre una de las murallas que rodean su ciudad natal Heraclión, pues la iglesia griega ortodoxa excomulgó a Kazantzakis impidiéndole ser enterrado en un camposanto. Su epitafio dice: “No espero nada. No temo a nada. Soy Libre”.

Tumba de Kazantzakis con su epitafio


La excomunión de Kazantzakis, ocurrida en 1955 se debió a sus posturas ateas en sus obras, muy especialmente la Última Tentación, libro que fue prohibido por todas las iglesias cristianas del mundo y en 1988 cuando se estrenó su versión cinematográfica, fue vetada en varios cines del mundo.

Sin embargo una investigación reciente ha demostrado que la excomulgación de Kazantzakis no fue firmada nunca. Murió el 26 de octubre y su cuerpo llegó a Atenas el 4 de noviembre, en medio de las noticias discretas de la prensa griega. A Kazantzakis le tomó algunos años convertirse en figura de culto en su Grecia natal, no entre el pueblo quien siempre lo ha aclamado como un héroe sino por las autoridades. De hecho cuando en la década de los 70 mi amigo Jesús Enrique Barrios visitó la tumba de Kazantzakis, el taxista que lo condujo allí le confesó: “Aquí a él no lo quieren”. Pero sí lo quería el pueblo que salió a despedirlo en multitud el día de su entierro.

Entierro de Kazantzakis


La iglesia llamaba a Kazantzakis el anticristo. Cierto es que en sus primeros años Kazantzakis, bastante influenciado por Friedrich Nietzche tuvo declaraciones ateístas bastantes controversiales, como una vez que dijo:

“Dios no es el amable hombre de familia que pensábamos. Él es cruel, no se preocupa por las personas.

Y más tarde, en la década de los veinte fustigó a la iglesia:

“Si queremos entender lo que es la fe, deberíamos mirar a Rusia en lugar de la iglesia”

Pero si leemos a profundidad sus obras, podremos descubrir que Kazantzakis nunca fue en realidad del todo ateo. Sus escritos no son de un realismo crudo como el de Camus o Kafka, en cambio vemos en él, como en Hesse, una preocupación por el plano espiritual del individuo y en sus relaciones, armónicas o conflictivas, con la divinidad. En su libro insignia, La Última Tentación, descubrimos un Kazantzakis por momentos ateo y por momentos religioso, siendo esta una constante en sus más representativos trabajos.

De hecho, en la última entrevista concedida en vida por Kazantzakis, el declara que San Francisco de Asís obró dos milagros en él: primero salvándole la vida a él y después sanando su esposa bastante enferma y que por esa razón escribió el Pobrecillo de Asís. Esta única declaración echa por la borda el argumento del ateísmo de Kazantzakis, quien en mi opinión fue un hombre que siempre vivió lleno de dudas y que nunca pudo tomar para sí una sola ideología o creencia.

Su Obra Literaria

No cabe lugar a dudas que la vida de Kazantzakis es una de las más apasionadas de escritor alguno, al menos durante el siglo veinte. Asimismo su obra literaria es una de las más extensas aunque pasó por desconocido la mayor parte de su vida, tomando fama solo posteriormente y como ya lo dijimos, en gran parte gracias al cine.

Kazantzakis ha sido uno de los escritores más completos de todos los tiempos, incursionando con gran talento y éxito en todos los géneros literarios. Fue igual de genial en poesía como en cuento y novela, sus ensayos y diarios y hasta en sus obras de teatro.

Lo primero que publica fue en 1906 con el relato la Serpiente y el Lirio, la cual publicó con un seudónimo. En 1909 escribió una obra de un acto titulada Comedia y que abordaba temas existencialistas. En 1910 finaliza la tragedia El Maestro Constructor.

Kazantzakis consideraba que su más importante trabajo literario era su extenso poema épico La Odisea, una secuela moderna, la cual comenzó en 1924 y la rescribió siete veces antes de finalmente culminarla y publicarla en 1938.

Pero lo más popular de sus obras lo constituyen sin lugar a dudas sus novelas. Vida y Hechos de Alexis Zorba, publicada en 1946; Cristo de nuevo crucificado, publicada en 1948; Capitán Michalis, publicada en 1950; La Última Tentación, publicada en 1951 y San Francisco de Asís o El Pobre de Dios, su última novela, publicada en 1956 y novelas consideradas menores como El Jardín de las Rocas, inspirada en China y Japón con alusiones al budismo y una que, fue lo primero que leí de él y que considero una obra magistral, lamentablemente olvidada hoy día, que es Los Fratricidas o como yo la conocí: Hermanos Enemigos, que trata sobre la Guerra Civil Griega y que no solo aborda el tema de la política y el conflicto sino también el de la religiosidad, el amor, el sexo, la filosofía, la lucha constante entre carne y espíritu que obsesionaba tanto a Kazantzakis y que es un teme ubicuo en sus trabajos. De hecho, en el prólogo de La Última Tentación, el declara:

“Desde mi juventud, mi angustia primera, la fuente de todas mis alegrías y de todas mis amarguras fue esta: la lucha incesante e implacable entre carne y espíritu.
“Llevaba en mí las fuerzas tenebrosas del Maligno, antiguas, tan viejas como el hombre, y aún más viejas que éste; llevaba en mí las fuerzas luminosas de Dios, antiguas, tan viejas como el hombre y más viejas que éste. Y mi alma era el campo de batalla donde se enfrentaban aquellos dos ejércitos.
“(…) luchaba para reconciliar aquellas dos fuerzas cósmicas antagónicas, para hacerles sentir que no son enemigas sino que, por el contrario, están asociadas, y para hacerles disfrutar, disfrutando yo de ellas, de su armonía.
“Todo hombre es un hombre-dios, carne y espíritu. Por ello el misterio de Cristo, no es el misterio de un culto particular sino que alcanza a todos los hombres. En cada hombre estalla la lucha entre Dios y el hombre…

La batalla entre Dios y el hombre es algo muy griego. La mayoría de los mitos griegos tratan sobre hombres que retan la voluntad de los dioses: la Odisea es una de ellas. Teseo, figura mitológica sobre la que escribió también Kazantzakis, se enfrentó al Minotauros para ganar su libertad, siendo tal hecho conmemorado en la antigua Creta mediante la lucha entre un hombre y un toro, siendo ese el origen de las corridas de toros. 

En nuestra tradición judeo cristiana, la lucha entre dios y el hombre siempre se inclina un poco más hacia dios, por ejemplo, Jonás y Jeremías, que intenta huir de él, no pueden, al final se le rinden. Jacob en cambio luchó con él para ganar su bendición, Jesús se debate con él en diferentes etapas de su vida, aunque en tono solicitante de orientación más que de confrontación.

Pero volviendo a Kazantzakis, su obra también incluye obras de teatro como Jesús, Melisa, Buda, Cristóbal Colón, Teseo, Jesús, etc; también publicó memorias, cartas, libros de viajes y ensayos. Entre estos últimos puedo citar Carta al Greco (Autobiográfica), Simposio y Ejercicios Espirituales.

En cuanto a los temas, Nikos trata una gran gama de tópicos, sus obras jamás se centran en uno solo; el, como los grandes escritores, no es un artista plano, y en un solo párrafo puede opinar sobre política, religión, cultura y sexo, todo al mismo tiempo y con la misma maestría.

Habiendo estudiado derecho y filosofía, Kazantzakis se cuida de usar cualquiera de los dos lenguajes, formales e intrincados, que ponen un punto de distanciamiento entre autor y lector, en cambio utiliza uno bastante simple pero complejo y poético que como una flecha busca atravesar con certeza el corazón de quien lo lee. El sin duda quiere ser comprendido, de ahí la enorme popularidad que tuvo siempre entre el pueblo bajo de Grecia y posteriormente del mundo.

Hermann Hesse
Hermann Hesse, un escritor de un perfil parecido al de Kazantzakis (en otra entrada, si me acuerdo, expondré mis puntos por los cuales creo que ambos son escritores parecidos), dijo en su libro Siddharta que la sabiduría no es comunicable y que de nada valen las palabras, que solo la experiencia y la vivencia pueden llevar al conocimiento. Kazantzakis al parecer tiene otro enfoque y ha entendido que la poesía es el lenguaje mediante el cual se comunica la sabiduría, no en vano Jesús le habló a sus discípulos en parábolas bastantes poéticas, el Rey Salomón utiliza la poesía para dar a conocer sus proverbios, William Shakespeare, aquel mar inagotable de aforismos, utilizó el lenguaje poético para comunicar su sabiduría. Kazantzakis nunca pone a un lado el lenguaje poético y siempre se le encuentra, incluso en obras más formales, como lo son sus ensayos y hasta sus obras de teatro. 

La poesía, y para Kazantzakis la poesía era la literatura toda, era la vía a través de la cual el hombre podía encontrar respuesta a las grandes interrogantes que los filósofos se han planteado, o al menos fue el medio indicado para el hallar, las respuestas, bien claro lo explica en un fragmento de su épica de Zorba:

–Lo que yo quiero es que me digas de dónde venimos y adónde vamos. Tantos años consumidos en la lectura de mamotretos te habrán dado el jugo de dos o tres mil kilos de papel impreso. ¿Qué sacaste de ellos en definitiva?

Había tal angustia en su voz que me sentí turbado. ¡Ah, cómo hubiera deseado darle la respuesta clara que de mí esperaba!

Yo tenía la convicción de que el punto más alto a que puede alcanzar el hombre no es el del Saber, ni el de la Vir­tud ni el de la Bondad, ni el de la Victoria, sino algo mucho más valioso, más heroico y desesperado; el sagrado Sentir de lo poético.

–¿No me dices nada? –preguntó con ansiedad Zorba.

Traté de que mi compañero comprendiera qué es ese Sen­tir que agiganta al hombre:

–Nosotros somos unos gusanillos, Zorba, unos gusanillos muy, muy pequeñitos, que nos arrastramos por una hojita de un árbol enorme. La hojita es la Tierra que habitamos. Otras hojas son las estrellas que tú ves girar durante la noche. Ca­minamos a lo largo de nuestra hojita y la examinamos ansio­samente. La olemos y nos huele bien o mal. La probamos y nos resulta comestible. Damos golpes en ella, y suena y cla­ma como un ser viviente.

»–Algunos hombres, los más intrépidos, se acercan a los bordes de la hoja. Desde allí, se asoman, abren los ojos, tien­den el oído hacia el caos. Los que allí llegamos sentimos hon­do estremecimiento. Intuimos el medroso precipicio abierto ante nosotros, oímos de tarde en tarde el roce de las otras hojas del árbol gigantesco, advertimos que la savia sube des­de las raíces profundas y que nuestro corazón se ensancha al compás de ese impulso. Asomados de tal modo al abismo, to­do nuestro cuerpo, el alma toda, se nos estremecen de terror. Pues bien, a partir de entonces empieza...

Me interrumpí. Quería decir: a partir de entonces comien­za la poesía; pero Zorba no lo hubiera entendido. Callé.”


Yo recomiendo

Normalmente cuando alguien quiere leer algún título de un escritor que yo conozco me piden una recomendación y yo les doy un título, en el caso de Kazantzakis recomendaré tres. Ellos son:

Hermanos Enemigos o Los Fraticidas.

Portada de la Edicion de Hermanos Enemigos que yo leí
Esta es una obra poco conocida de Nikos Kazantzakis, sin embargo, fue la primera que leí y debo decir que es una obra sencillamente fenomenal. En ella se trata el tema de la Guerra Civil Griega y el conflicto entre hermanos de la misma raza. 

No daré más detalles de la trama, principalmente porque no la recuerdo muy bien. Lo más llamativo de la obra es el personaje principal, el Padre Yanaros, que es el personaje a través del cual Kazantzakis nos presenta su lucha entre carne y espíritu y su obsesión con la divinidad.

A lo largo de la obra el padre Yanaros lucha contra los deseos de la carne en contradicción con su vocación religiosa, al mismo tiempo entra en conflicto con sus deberes eclesiásticos al interpelar con bastante frecuencia a Dios por permitir una guerra entre hermanos. Yanaros, según mi modo de entender la novela, es el personaje sobre el cual plasma más Kazantzakis aspectos de sí mismo.

Un gran libro, pero bastante difícil de conseguir lamentablemente.


Vida y Hechos de Alexis Zorba


Hasta 1988 esta era la obra más popular y más citada de Kazantzakis, debido a su exitosa adaptación cinematográfica. En líneas generales lo mejor de la novela, a parte del lenguaje bastante logrado de Kazantzakis a lo largo de sus más de 300 páginas, es el personaje principal Alexis Zorba, un campesino griego sexagenario que se une a un intelectual joven de treinta años y que lo acompaña a lo largo de una aventura capitalista y en la que lo menos que hacen es enfocarse en el trabajo.

Zorba es un personaje como muchos que hay en la vida real, pero que nos son anónimos: un hombre tosco, inculto, ignorante, que apenas sabe leer y escribir y a quien la intelectualidad le importa poco. 

Hace no mucho leí en algún lado, alguien que decía que a la gente inteligente le cuesta ser feliz pues con su inteligencia reconoce mejor los problemas del mundo y la imposibilidad de resolverlos le impide ser feliz. Zorba, supera ese dilema, con creces. Al inicio de la obra Kazantzakis describe a Zorba de la siguiente manera:

“Un corazón viviente, una boca ancha y glotona, una gran alma en bruto todavía unida por el cordón umbilical a la madre tierra”

La sabiduría de Zorba era justamente esa de la que hablaba Hesse, la adquirida mediante las vivencias más que de los libros y las ideologías. Con palabras básicas, con frases sencillas y sin ningún giro retórico, Zorba nutre de sabiduría el alma del joven intelectual, su patrón, resolviendo muchos de los dilemas que lo aquejaban, de hecho en la novela Kazantzakis escribe:

El significado de las palabras, el arte, el amor, la belleza, la pureza, la pasión, todo ello se hizo claro para mí por la más simple de las palabras de este obrero”

Zorba es un hombre glotón, amante de la buena comida, del baile, de la música y de las mujeres. A lo largo de toda la obra toca sutilmente gran variedad de temas, como por ejemplo la esencia de Dios, según el Dios no juzga a los hombres y solo los “echa” al mundo para vivir la vida y que al llegar al cielo, con una esponja lava todos sus pecados y le da entrada al cielo. También rechaza el nacionalismo, Zorba estuvo en la Guerra de Independencia de Grecia combatiendo contra turcos y búlgaros pero tras una relación fugaz con una búlgara Zorba llega a una conclusión: 

–Momento hubo en que solía decir: «Este es turco; éste otro, búlgaro; el de aquí, griego.» Yo cometí en aras de la patria hazañas que te pondrían los pelos de punta, patrón. Degollé, robé, incendié pueblos, violé mujeres, exterminé familias. ¿Por qué motivo? Por la sencilla razón de que eran búlgaros o turcos. ¡Qué asco! Vete al infierno, puerco, me digo a menudo a mí mismo reprochándome todo aquello ¡puah!, vete al diablo, so bruto, ¡asnísimo asno! Ahora, en cambio, sólo digo: «Este es una buena persona, el de más allá un sinvergüenza.» Así sea búlgaro o griego, tanto me da. ¿Es bueno? ¿Es malo? Esto es lo único que pregunto hoy en día. Y a medida que envejezco, te lo juro por el pan que como, me parece que comenzaré a no preguntar si­quiera eso. ¡Sea bueno, sea malo, a todos los compadezco, se me desgarran las entrañas si veo a un hombre, aunque en apariencias me interese tanto como el «Preste Juan de las Indias»! Lo que pienso, te lo diré patrón: este pobre diablo, también tiene que comer, beber, y amar, y morirse de mie­do; también él tiene un dios y un diablo que se ha creado, él también ha de morir y lo pondrán rígido bajo tierra donde se lo coman los gusanos. ¡Pobre, pobre! Todos somos her­manos. Todos pasto de gusanos. Y si se tratare de una mujer ¡oh, lo que es, entonces, me entran unos deseos locos de llorar! Tu señoría me hostiga continuamente reprochándome que me encariño demasiado con las mujeres. ¿Cómo no habría de quererlas, amigo? Si todas ellas son débiles cria­turas que no saben lo que hacen y si tú les tomas el pecho, se rinden a discreción...
Es una obra encantadora y no me extenderé más contándola, si le interesa es libre de leerla, dejaré un link para descargarla

¿Momento más memorable de la novela? Para muchos es cuando tras fracasar la empresa de la mina de lignito (proyecto emprendido por el protagonista y para lo cual contrata a Zorba), en medio del desastre, él y Zorba en lugar de lamentarse comienzan a bailar. 

Escena de la película de Zorba, la del baile mencionado arriba


Para mí el momento más impactante es cuando el protagonista nota que el dedo índice de Zorba estaba cortado por la mitad y le pregunta como perdió medio dedo… esta es la respuesta:

“Entonces fue cuando por primera vez advertí que tenía el índice de la mano izquierda cortado por la mitad. Me sobre­salté, presa de vago malestar.

–¿Qué ocurrió con tu dedo, Zorba? –exclamé.

–¡Nada! –contestó, resentido porque no me veía sufi­cientemente contento con el espectáculo de los delfines.

–¿Te lo llevó alguna máquina? –insistí.

–¿A qué viene hablar de máquinas? Yo mismo me lo corté.

–¿Tú mismo? ¿Por qué?

–No puedes entenderlo, tú, patrón –dijo encogiéndose de hombros–. Ya te conté que trabajé en todos los oficios. Así, pues, en una ocasión hice también de alfarero. Es un oficio que me gustaba con locura. ¿Sabes lo que significa eso de tomar un puñado de barro y hacer con él lo que se te antoje? ¡Frrr! Haces girar el torno y el barro gira enloque­cido, mientras tú, inclinado sobre él, te dices: haré un cántaro, haré un plato, haré una lámpara ¡O el demonio! Eso es lo que se llama ser hombre: ¡Libertad!

Se había olvidado del mar, no mordisqueaba el limón, la mirada lucía clara.

–¿Entonces –pregunté–, y el dedo?

–Pues, verás: me molestaba en el torno. Se me metía en lo mejor y desconcertaba mis planes. Entonces, un día cogí la hacheta...

–¿Y no te dolió?

–¿Cómo no iba a dolerme? No soy de leña, soy un hom­bre. Pero ya te digo, me molestaba en el trabajo. Y lo corté.”

Hermoso e impactante a la vez ¿cierto?

La Última Tentación

Esta novela es una de las mejores de Kazantzakis, fue el último libro que me poseyó y me hizo dependiente de sus páginas, pues llegué a sentir que moriría si no lo acababa. Controversial, sacrílego, magistral… algunos de los adjetivos con que lo han descrito. Famoso debido a la película que de él hizo Martín Scorcese, ha sido recientemente sacado del olvido por lectores ávidos de leer sobre Jesús besando a María Magdalena, desvirtuando la esencia de la misma.

Hay una creencia que la novela trata sobre un Jesús que rechazó su misión de convertirse en el salvador del mundo, pero ese en realidad es solo tema de su último capítulo. Este libro lo considero la versión de Kazantzakis del evangelio, puesto que la mayoría de las escenas son sacadas del mismo. 

Al comienzo Jesús es un hombre que ha rechazado por completo el destino de convertirse en Mesías sin embargo esto lo atormenta puesto que Dios desgracia la vida de gente cercana a Jesús: lanza un rayo contra José dejándolo paralítico, cuando Jesús expresa sus deseos de casarse con Magdalena, Dios envía siete espíritus a poseerla para convertirse en prostituta y Jesús asume su culpa siendo el carpintero que construye las cruces con las que los romanos crucifican a todos los prospectos de mesías que se levantan por toda galilea.
El tema principal de la obra es la lucha de Jesús que se debate entre el deber de convertirse en el mesías, de predicar el reino de los cielos, de morir en la cruz y lavar los pecados de la humanidad y sus deseos de ser un hombre como cualquier otro con mujer e hijos.

Escena de la película

Pero aparte del inteligente manejo de la personalidad hipotética de Jesús, Kazantzakis moldea otros personajes bastante complejos e interesantes, como por ejemplo Judas, que en este libro termina siendo el apóstol más fiel a Jesús aun cuando en un principio había sido contratado para matarlo, también podría mencionar a Tomás, a Felipe, a Mateo, al sacerdote Simeón, cuyos memorables discursos son de una calidad dramática indiscutible. El lenguaje de la novela es sencillo aunque tiende a la religiosidad, los diálogos son vivos e intensos, siendo notorio que Kazantzakis hizo uso de sus dotes como dramaturgo. 

Aquí un link para la descarga.


Pensamientos y frases de Nikos Kazantzakis:

Finalmente para terminar este trabajo sobre Kazantzakis dejaré algunas de las frases que más me han impactado de él. Espero las  disfruten:

  • “El juicio final no es la justicia sino la misericordia”
  • “¡Dios mío! Si también llevas nota de nuestros sueños, estamos perdidos”
  • “Tú sabes de sobra, padre…, que las heridas son siempre graves cuando han sido hechas por hermanos”
  • “La muerte es la marca dejada por Dios cuando toca a un hombre”
  • “Todos tenemos en nosotros demonios, mujeres desnudas y puercos”
  • “¿Por qué no sonreír si a cada hora, a cada instante, oigo aproximarse a la muerte?”
  • “- ¿Salvar mi cuerpo o salvar mi alma? - Lo uno y lo otro. Sabes de sobra, Papa Yanaros, que mientras vivimos esas fieras son inseparables.”
  • - “El mensaje de Cristo se ha envilecido. Sus santas huellas se han borrado de la tierra”
  • - “Maldición sobre aquel que vive en la soledad y no se acuerda del mundo”
  • - “El camino no está en la plegaria ni en la soledad”
  • - “No hay mayor tristeza que la de amar porque uno puede ser separado de lo que ama. No hay mayor alegría que la de amar porque uno puede volver a encontrar lo que ama”
  • - “Todo el secreto consiste en encontrar un ideal del que uno haga la meta única en su existencia: entonces la acción adquiere nobleza, la vida encuentra un sentido y la muerte se transforma en inmortalidad, puesto que uno está seguro de confundirse con un soplo inmortal. Se le puede bautizar a ese ideal con el nombre de patria, dios, poesía, libertad o justicia. Una cosa importa: creer en él  y servirlo.”
  • - “Mi corazón es una almendra cuya cáscara rompe los dientes”
  • - “Todavía no hemos logrado transformar el mordisco en beso; aquí (…) el beso es un
    laberinto, entras en él y no puedes salir”
  • - “¿Para qué sirven entones todos los libros que lees? ¿Para que los lees? Y si no dicen eso ¿Qué dicen?”
  • - “¡Que máquina curiosa el hombre! Le echas pan, vino, pescados, rábanos, y te produce suspiros, risas y sueños ¡Es una fábrica!”
  • - “¿Tienes fe? Pues una astilla de puerta se te convierte en santa reliquia ¿No tienes fe? Pues la mismísima Santa Cruz es para ti solo un madero”
  • - “¡Desdichado el que no logra apartar de sí a los Budas, a los Dioses, a las patrias y a las ideas!”
  • - “Porque la fuerza del sol no se desparrama, sino que se concentra en un solo punto. Lo mismo ocurre con el hombre. Harás milagros si concentras la voluntad en una sola cosa”
  • - “Todo lo bueno que se encuentra en el mundo… ¿No lo has observado, patrón? Es invento del diablo: las mujeres bonitas, la primavera, el lechoncito asado, el vino, todo es obra del diablo. Y dios ha creado los monjes, el ayuno, las mujeres feas ¡Puah!”
  • - “Pienso en qué es el hombre, para qué está en la superficie de la tierra, para que sirve… en mi opinión, para nada. Todas las cosas dan lo mismo: que tenga mujer o que no la tenga; que sea honrado o que no lo sea; que sea bajá o mozo de cordel. Solo hay diferencias entre estar vivo y estar muerto”
  • - “Cada hombre tiene su locura, pero la mayor locura de todas, a mi parecer, es no tener ninguna”
  • - “Aquel que pudiendo acostarse con una mujer no lo hace, comete un gran pecado. Si una mujer te invita a compartir su lecho y tú te niegas a satisfacer su deseo ¡Pierdes el alma”
  • - “Compasión, no solo por el hombre sino por el mundo entero que lucha, clama, llora, espera y no comprende que todo no es más que una fantasmagoría de la vida”
  • - “¡Sí es ésa idiota –dijo-, la llave del paraíso!” (En relación al pene).
  • - “Todo el que vive los misterios, ya lo ves, no tiene tiempo para escribirlos; los que los escriben, no tienen tiempo para vivirlos”
Eso es todo.Espero la haya disfrutado.

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